alfonso's profile"Hay muchos días bellos ...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    September 30

    El Gran Carlitos

    ¡Vamos rápido¡… gritaba don Juan, hombre de corpulento de alta estatura que desesperado por iniciar las faenas laborales apuraba a los trabajadores, peones todos ellos, mientras ellos,- los trabajadores-, se subían en la tolva, los niños se apuraba a entrar en la cabina;. El lugar era yapatera, a diez minutos de Chulucanas, en el departamento de Piura, norte de Perú. Yapatera es un pueblo donde la mayoría de su población es de raza morena cuyas raíces sembradas desde los años de la colonia traficaban con esclavos traídos de África y en la fabrica de Jabón y curtiembres se comercializaba los esclavos, de allí nació la gran obra Matalache de Enrique López Albujar , que nos cuenta la historia de amor de un negro padrillo el y la hija del dueño de la hacienda, esta historia de amor termina con la muerte del negro quien es tirado a la tina de jabón hirviendo.
    Don Juan manejaba un volquete y siempre llevaba a pequeños, morenitos ellos de la zona, que lo acompañaran en la ruta, Carlitos era uno de ellos muchacho muy hábil muy avispado quien con sus nueve años sabia donde encontrar cada cosa, ya nos habían dicho los lugareños, ¡tengan cuidado con Carlitos es muy travieso!... y de no fiar con las cosas, pero como nadie aceptaba los cometarios… siempre por su carácter jovial no le decían nada, cierto día por cosas de trabajo Don Juan visito la comisaria que estaba muy cerca de la casa donde se hospedaban los trabajadores el comisario muy amable y amigo de todos nosotros nos comentaba la historia de Carlitos, un niño que era criado por su madre y al cual nunca conoció a su padre de seguro era el motivo por la cual siempre rodeaba el campamento y compartamos la comida siempre con el, pero eso si –nos contaba el comisario- tengan cuidado con el jaja acá tiene como cuatro denuncias el tal Carlitos, que a su corta edad ya era muy conocido en el puesto policial , bueno cuales son esas denuncias? Uff si le contara, una por robarse un loro, la otra por coger fruta, la otra por un dinero que dicen se metió a la casa ( el dice que la puerta estaba abierta) y otra por una gallina, a la primera denuncia – cuenta el comisario – fui en busca de el pequeño al final lo lleve al puesto hasta que llegue su mamá, que trabajaba en la ciudad, conversamos mucho, y el, muy simpático me ayudaba en todo hasta que empezó a llegar - claro con cuatro ojos de vigilancia por las moscas jajaja - pero termine comprándole ropa y cosas para su colegio pero eso si….. Le advertí… si algo hace acá… ¡al calabozo de frente jajaja! el tal peculiar Carlitos se ganaba la confianza… No se cual seria su final del pequeño la obra culmino todos nos fuimos, yo termine entregando la casa donde nos hospedábamos y quien sabe algún día ya mayor me encuentre con el tal Carlitos Dios sabe en que situación.
    September 04

    Visitantes


    Mientras chapoteábamos todos en el agua mi madre trataba de arreglar todo para partir a la casa, solo falto una orden de papa y todos a un salto salimos corriendo del agua y junto con mi mama partimos directo a la casa con nosotros estaba Juana la servidumbre de la casa, ella al igual que mama estaba apurada por regresar y no era para menos, su hijo apenas de meses de nacido se había quedado en la cuna durmiendo y la inquietud era que se pueda despertar, todo esto sucedía en el distrito de Reque un pueblo cercano a Chiclayo, mi familia tenia un  casa huerta allí pero desde hacia mucho tiempo sucedían cosas extrañas y no explicables.

    El rio estaba como a 8 minutos de la casa era muy cerca y nos permitía ir y venir con mucha facilidad, todos juntos nos reíamos y jugábamos y contando las cosas que había pasado esas horas en el rio, pero al acercarnos mas a la casa escuchábamos el llanto de Joselito el hijo de la servidumbre…apúrese señora mi hijo esta llorando…

    ¡Corran! grito mi mama… todos corrimos con dirección a la casa a ver al bebe, Juana iba primero seguido d mis hermanos mayores…

    al entrar a la casa encontramos a Joselito al lado de la cuna llorando echado en el suelo gritando, todos nos imaginamos que se había caído pero la gran pregunta era como un bebe de tan solo 4  meses saliera de la cuna. Nos preguntábamos todos  y la puerta decía mi papa de seguro alguien entro, no eso no es posible la puerta y toda las puertas estaban cerradas al llegar, buscamos por toda la casa que era de dos pisos habitación por habitación y todo en su lugar, ese día nos quedamos inquietos sin ninguna respuesta de lo que había sucedido

    A la mañana siguiente  desapareció la leche del bebe, la señora Juana le contaba a mi mama que la leche había desaparecido, nosotros no tocábamos nada de su habitación  además no nos faltaba alimento ni mucho menos leche para estas agarrando del bebe de igual manera con los juguetitos que nosotros le habíamos regalado. En una ocasión escuchamos al Joselito riéndose y señalando mirando de un lugar a otro como si estuviera rodeado de gente.  La verdad lo ultimo que paso fue que escuchábamos mover los objetos en la habitación donde se encontraba Joselito, ruidos de vidrio, rodar canicas moverse la cuna, la cama o abrir los cajones…….

    Aquel tiempo

    Hubo un tiempo en que pude quererte sólo con pensarlo, solo con decirlo así. Un tiempo en el que me bastó el poder de la palabra para estar cerca de ti y acariciarte como si mis dedos fueran enredadera y tú pared sobre la que trepar. Era un tiempo en el que viajaba con las nubes y llamaba a tu ventana como un ladrón de sueños y maullaba en los portales como el gato que ahora sé que no seré.
    .
    Vi pasar despacio los días en que te alejaste de mi y vi arder los mapas de mi vida. Quién me hubiera dicho que hay mayor virtud en ser suicida que en andar tranquilo por la calle. Mayor riesgo en querer que en ser querido. No dormí en una semana sólo de pensarte.
    .
    Desprecié haberte querido tanto sin haberte oído decir mi nombre, sin que me hubieras callado los labios con los tuyos. Soplé mucho, porque soplar es querer y mueve montañas, porque querer es fe y todo lo puede.
    .
    Sé que puede que a veces te recuerde y que tú siempre me olvides, pero sigo sonriendo cuando veo ballenas en la tele.
    .
    Y también sé que nunca más volveremos a ser lo que nunca más llegamos a ser, o sea que todo está bien, y yo a veces lo pienso...
    .
    Que si cierras las manos yo estoy dentro, y que te quise pero ahora sólo te recuerdo.

     Baba Sule

    No hay nada

    Miro por la ventana. Las farolas son la luz de la noche. Salgo a la terraza, otros coches, otras personas. Veo todas esas cosas que no quiero ver, o que no me importan. El jardín frente a mi casa con restos de hojas..., de algarrobas... de botellas….y me veo reflejado en un cristal: los labios, las pestañas, los ojos...
    Veo la calle y el cielo negro.
    Sólo cosas absurdas, sólo palabras y música desprendiéndose de las mentes de la gente.
    Ni siquiera hay estrellas, ni siquiera estás tú (no salgo a buscarte porque sé que corro el riesgo de encontrarte).
    No hay vacío, no hay besos; no hay nada.
    Alf
                           

    September 03

    Dolencia

    Cansado de recorrer largas distancias
    buscando la medicina a sus pesares
    fue al más afamado de los galenos
    en busca del remedio más certero.
    - ¿Qué le pasa a usted, señor? ¿Qué siente?
    - No puedo precisarle con palabras
    es algo crónico que me inunda el alma
    y el nombre no lo sé. Dijeron que usted sabe.
    - Yo soy médico, pero lo veo muy triste
    dígame otros síntomas, ¡Grafíqueme! 
    Guiemé para poder curar sus males
    ¿Me comprende? No puedo adivinarle.
    - Yo vivía dichoso,
    ninguna aflicción pasaba por mi vida
    pero un día ella se fue y mi existencia
    tornó en dolor y penas repetidas.
    - ¿No sabe donde está? ¡Búsquela! ¡Búsquela!
    - No doctor, por más que lo intente,
    ella no volverá. Yo debo irme.
    - ¿A que se debe es falta de optimismo?
    ¿Por qué se niega al placer que da el reencuentro?
    - Ella no volverá doctor. ¡No tengo cura! 
    Ella hace tres años que está muerta.
    Lucila Soria

                     
    August 06

    Ahora

    "La quise desde siempre, pero ella nunca lo supo.  Los años fueron pasando y yo seguí muy de cerca su vida, sus noviazgos,  y su casamiento.  Estuve a su lado cuando nacio su hijo y hasta fui el padrino.  Su rostro se iluminaba cuando me veía, su sonrisa me turbaba.  Yo la amaba, pero ella no lo sabía; era mi amor imposible.
     
    Nunca me casé; quería vivir para ella.  Jamás me atreví a insinuarle nada sobre mis sentimientos y un día ella enfermó.  Todo pasó demasiado rápido, sabíamos que moriría pronto.  Fui a verla, me quedaba largos ratos a su lado, y ya no había alegría en su rostro pálido.  En un momento sentí que su mano se apretaba fuertemente a la mía, abrió sus ojos, tristes y llorosos, mientras sus labios susurraron las palabras que siempre esperé, pero que jamás creí llegar a escuchar.  Muy suave y lentamente, me dijo:
    -    Mi amor, gracias por todo lo que me diste. Te diré un secreto, te quiero, te amé como a nadie en este mundo, pero nunca me animé a contártelo; tuve miedo que no me amaras.


    February 20

    Me diagnosticaron: SADAE

    Me diagnosticaron: SADAE 
     (Síndrome de Atención Deficiente  Activado por la Edad ) = Chochera

     
     Me lo envio un amigo muy preocupado del diagnostico de su medico, ne conto que segun su medico a todos nos pasara, la verdad es para preocuparse...upss!! para tener encuetna 

     Se me manifestó así:
     
     Decido lavar el carro. Al ir al garaje veo que hay correo en la mesa de la entrada. Decido revisar las cartas antes de lavar el carro. 
     
     Dejo las llaves del carro en la mesa voy a tirar los sobres vacíos y las propagandas en la basura y me doy cuenta de que está llena. 
     
     Decido dejar las cartas -entre las que hay una factura en la mesita y sacar la bolsa de basura afuera. 
     
    Entonces pienso que ya que voy afuera puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está a diez minutos de la puerta. 
     
    Saco del bolsillo la chequera y veo que queda uno solo.
     
    Decido ir al escritorio a buscar otra chequera y encuentro sobre la mesa la Coca-Cola que me estaba tomando y se me había quedado olvidada. 
     
    Saco la lata para que no se vuelque sobre los papeles y me doy cuenta que se está calentando por lo que decido llevarla a la nevera. 
     
    Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la barra está sin agua. 
     
    Dejo la Coca-Cola sobre la barra y descubro los anteojos que estuve buscando toda la mañana.
     
    Decido llevarlos a mi escritorio y después poner agua a las flores. 
     
    Llevo los anteojos al escritorio. Lleno una jarra de agua en la cocina y de repente veo el control remoto del televisor. 
     
    A alguien se le olvidó en la mesa de la cocina. (Me acuerdo que anoche estuvimos buscándolo como locos).
     
    Decido llevarlo a la sala donde debe estar en cuanto ponga el agua a las flores. Echo un poquito de agua a las flores y la mayor parte se derrama por el suelo. 
     
    Por tanto vuelvo a la cocina dejo el control remoto sobre la mesa y agarro unos trapos para secar el agua. 
     
     Voy hacia la sala tratando de acordarme qué es lo que quería hacer con estos trapos.
     
    Al final de la tarde: 
     
    -el carro sigue sin lavar
     
    -no pagué la factura
     
    -el tarro de la basura está lleno
     
    -hay una lata caliente de Coca Cola en la barra
     
    -las flores siguen sin agua
     
    -sigue habiendo un solo cheque en la chequera 
     
    -no consigo encontrar el control remoto de la tele ni mis anteojos
     
    ¡Y no tengo ni idea de dónde están las llaves del carro!
     
    Me quedo pensando:
     
    ¿Cómo puede ser que sin haber hecho nada en toda la tarde esté tan cansado? 
     
    Hazme un favor envía este mensaje a todos los que conozcas porque no me acuerdo bien de a quién se lo mandé.
     
    ¡Y NO SE RÍAN PORQUE SI AÚN NO LES PASÓ LES VA A PASAR!

                                        

    February 09

    Dame

    Dame tus ojos, quiero ver.
    Dame tus palabras, quiero hablar.
    Dame tus pies, yo quiero ir.
    Dame tus deseos para sentir.
     tu parecer
                                     io


    January 19

    NO LE VIENE !!!

    NO LE VIENE !!! (Monólogo de un soltero en apuros)

    A mi novia no le viene....
    Alguna vez han oído decir que cuando estás a punto de morir te pasa toda tu vida por delante ???
    Pues no es el único momento. El otro día mi novia me dijo :
    -Mi amor, no me viene...
    Y yo les aseguro que en ese momento, ví todo el pasado y el futuro... Me ví en una camioneta con cuatro niños yendo al supermercado.
    Ya sé que estas cosas pasan! ¿Pero que me pasen a mí? A mí !!!, que cuando me decían : 'Juan se casó porque la novia quedó
    embarazada', yo exclamaba :
    -¡Qué pelotudo!..Con la cantidad de cosas que hay para que no te pase eso !!!
    Sin ir más lejos, la marcha atrás. Ese es mi método. Ya sé que me envidian. Es que soy partidario de lo natural, naturópata digamos. Tengo un control, una pericia, una concentración... Lo que pasa es que hace dos semanas iba yo a mi marcha...Suave,
    suave, haciendo la tabla del diecisiete: 'Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro...'
    ¡Lo que sea antes que la eyaculación precoz!. Y tengo una técnica infalible para esto.
    Si veo que voy muy deprisa, pienso : 'Luisa Delfino, Luisa Delfino, Luisa Delfino...'...y me relajo. Pero si veo que la cosa afloja, pienso: 'Dolores Barreiro, Dolores Barreiro, Dolores Barreiro...' y, en verdad, da gloria verme!
    Bueno, como decía, iba yo a mi marcha, diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos treinta y cuatro y me llevo tres... y en el momento clave a ella le dió tos y claro, empezó a agitarse y me rompió el ritmo.Yo controlo, pero si ella se pone a improvisar !!! de todas maneras, tiene que ser un retraso. Como mucho se me pudo escapar un espermatozoide. ¡Dos como máximo!
    También sería casualidad que encontrasen el camino, ¡con la oscuridad que tiene que haber allí !!!
    El caso es que cuando ella te confiesa : 'Todavía no me vino', te cagás en las patas. Te cagás en las patas tanto, que no dices más que tonterías :
    A lo mejor te vino y no te diste cuenta.- digo yo
    A lo mejor te volviste mogólico y tampoco lo sabés - dice ella.
    En esas situaciones es cuando se demuestra que los hombres no tenemos ni idea :
    ¿Estás segura de que contaste bien los días? Mirá que este año es bisiesto -digo yo
    Estamos en Octubre, imbécil - dice ella
    A lo mejor lo estas arrastrando desde entonces - digo yo
    A tu sí que te arrastran los huevos, y te da todo igual. - dice ella
    Huy, que histérica que estás. Por eso no te viene! - digo yo.
    Pero no le viene, y tu vida cambia. Por la calle no ves más que embarazadas.
    Te cambia el humor. Antes, cuando salían en la televisión anuncios de toallitas femeninas, hacías bromas. Ahora no. Ahora se hace un silencio en el salón, hay una tensión...
    Estás tan nervioso que no puedes ni trabajar. La llamás cada cinco minutos :
    ¿Y?, -preguntás
    No! Y dejá de llamar que me pones nerviosa !!! - grita ella
    Entonces te metés en Internet a buscar información. A ver, 'menstruación.com'. Y te sale el guión de 'monólogos de la vagina'. Vamos a probar otra cosa. 'Retraso.ar'. Y te salen los horarios de trenes, subtes, aviones y demás para que llegues siempre a horario. Cada vez vamos peor...Cuando desesperado pones un buscador aparece Fernando maestre que te invita a reflexionar sobre la crianza de los hijos.
    Harto e histérico, descartás la opción de Internet, porque en Internet no se navega, se naufraga : nunca encurntrás nada.
    Y la vuelves a llamar:
    ¿Y?, preguntás
    NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!
    Así es que te compras la revista 'Para Tí', en la que viene un artículo que se llama 'La menstruación, tu mejor amiga'.
    Bueno, por fin algo científico. Y lees: 'El estrés y los nervios, pueden atrasar la regla'. Ya está, voy a tranquilizarla te dices a
    ti mismo...Y la llamás nuevamente:
    ¿Hola? - dice ella
    Ommmmmmm.... - digo yo para tranqulizarla
    ¿Quién es? - pregunta ella confundida
    Te pesan los párpados.... - agrego yo
    ¿Eres Tu, huev....? - pregunta ella
    Ommmmmmm...... Imaginate una pradera, con pajaritos... pío,pío, pío... sugieres...
    ¡Mierda, me colgó!. Así cómo le va a venir?....Si no colabora'.
    Ya no sabes qué hacer.
    Cuando llega a casa y llama a la puerta, antes de abrirle le preguntás por el portero:
    ¿Y?, ¿Vino?
    ¡¿Quierés abrirme!?
    Cuando entra en casa con el test en la mano, grita :
    Si sale un circulito, te la corto...!!!
    En esos tres minutos te acuerdás de todos los circulitos que han marcado tu vida : Los ceros en matemáticas, las albóndigas de
    mamá, el círculo de Lectores, el forro que no te pusiste...
    Llega un momento en que estás tan nervioso que no quieres enterarte, y te vas al baño para intentar relajarte : 'Diecisiete por uno diecisiete, diecisiete por dos... Ommmmm.... pío, pío, pío... Luisa Delfino, Luisa Delfino, Luisa Delfino!'
    Menos mal que no salió el circulito. Y claro, con la alegría del momento.... Nos dimos con todo... Pero después del susto, lo hicimos con forro, porque según el prospecto, un forro es muy seguro, tiene un 97 por ciento de fiabilidad.
    Así que no hay problema : cuando lleve 97 polvos me lo cambio y ya está!
    QUE SUSTO EH!!!
              
    January 13

    Algo especial

     

    Hola corazón ...como estas?... va mejor tu dia?, yo  sigo aqui cerquita de tu corazon acompañandote como siempre,
    pero lei el titulo de mal dia... sucede algo?  mmm no se que haya pasado, lo que haya sido que
    se perdio de tu horizonte espero lo recuperes pronto, y siga tu inspiracion inagotable, esa creacion divina de
    tu tintero que tanto bien hace ami espiritu…si… cuando sueltas las anclas y salimos juntos a navegar por los
    mares de sensibilidades. .. es como viajar al infinito, y crear con nuestros anhelos infinidad de capitulos, para
    recrear nuestros momentos, y hacer del instante un bello escenario para el amor.... me pregunto que haran
    las sirenas de tus mares, cuando abordo de esa nave de sueños, vas dejando huellas de tu recorrido... cuando
    todas las primaveras se llenan de colorido, y permiten a los sentidos impregnarse del aroma de jazmines...
    hasta la luna esta de fiesta, cuando los versos tocan el cielo, y se peina sus cabellos para que sus destellos
    sean la luz que ilumine tu camino.... ay! este amor que tu me has dado.. amor que no esperaba  es aquel que yo
    soñeee....!(reza una cancion como un bello himno al sentimiento del alma de los enamorados.. ..
     
    mmmmm  el café esta en su punto...son mis 7 de la mañana, y antes de iniciar mi faena, tomar el auto
    y salir al bullicio de la ciudad, hice escala en este rinconcito tan nuestro, para dejar mis huellas, y servir
    la mesa, para cuando vuelvas de tu jornada, encuentres esta rosa de terciopelo que recien corte del
    jardin de las ilusiones... ves que bello color?... si... es el color de la esperanza, y su tersura es tan suave
    y delicado, que solo tus dedos al acariciarla suavemente podrian recibir la magia de la sensibilidad
    para  inspirarme una bella poesia...

    Monica  

    January 08

    Una Historia

       Se encontraron frente a frente y algo bulló en sus corazones. Ambos se deseaban desde que supieron de sus mutuas existencias. Recorrieron arduas regiones, lo abandonaron todo por esa que parecía una loca aventura y que más bien era el ímpetu ineludible de la predestinació n. Ella lo miró con esos ojos inmensos en los cuales cabía todo su asombro y él, fiero y resuelto, tomó la iniciativa, entreabrió sus labios y caminó dos pasos al manantial fresco de su boca para beber de ella todos los secretos callados. Se besaron largamente entre gemidos, sollozos y sonrisas embobadas, todos los climas de sus temperamentos se turnaron para manifestarse en vertiginosa sucesión. La tarde dibujó sus sombras sobre la arena cuando el la depositó en ese lecho blanco y suave y se tendió junto a ella para auscultar sus formas con sus dedos trémulos.

    -Mi amor, mi amor, mi amor- repetía ella como si aquello fuese un mantra que fortalecería su decisión de quedarse para siempre junto a ese ser tan real y tantas veces metafóricamente imaginado.
    -Te amo, te amo, no sabes cuanto te amo- la voz del hombre se mezclaba con el batir de las olas, musical acompañamiento para una frase que hería placenteramente los sentidos de ella. Pronto sus vestimentas perdieron su razón de ser y quedaron desperdigadas por la paradisíaca playa. Ellos, desnudos y apasionados, modelaron hermosos y plásticos cuadros que el sol fotografió antes de esconderse ruborizado en el lejano horizonte.

    La noche los sorprendió durmiendo bajos las cobijas de la blanca arena. Abrieron sus ojos y las estrellas les guiñaron su bienvenida. El la besó con pasión. Su ardor parecía no tener calma ni medida. Su lengua recorrió su rostro , se estacionó en esos labios perfectos y luego continuó su recorrido hacia sus mieles rebozadas de arena. La madrugada apagó varias estrellas y el día clareó sobre sus cuerpos enlazados.

    -Amor, amor, amor-repetía ella enloquecida.
    -Mi vida, mi amor, cuanto te deseo- susurraba él con su voz bronca.

    Una semana después, el te quiero de ella ya no era tan reiterativo y los besos de el carecían de fogosidad.
    -Te amo- dijo el- pero la palabra se diluyó en la atmósfera salina con un acento de duda que fue captado por las gaviotas, las que emprendieron el vuelo atemorizadas.
    -Amor, amor, amor, repetía ella hasta que la palabra se desconfiguraba en su cerebro para transformarse en un sonido sin significado alguno.
    Pronto, el vio en ella sólo a una mujer como podía haber miles en el ancho mundo y la muchacha se dio cuenta que el hombre que estaba de pie frente suyo, había perdido toda su delicadeza.

    Esa mañana, el se vistió sin mirarla a los ojos. Ella hizo exactamente lo mismo.
    - Es tarde- dijo él.
    -Es tarde- repitió ella. –¿Adonde irás?- preguntó luego con voz indiferente.
    El se encogió de hombros mientras encendía un cigarrillo y contemplaba como las olas rompían a metros de sus pies. Luego, se levantó, alzó sus brazos al cielo y bostezó con desgano. Ella maquilló sus ojos, se pintó sus labios algo resecos.
    -Fue bonito- dijo luego.
    -Si. Lo fue. Nunca lo olvidaré.
    -Ni yo.
    Y como si se hubiesen puesto de común acuerdo, ambos se levantaron, se dieron la mano y cada uno enfiló en diferente dirección.

    En la blanca arena quedaron estampados los clones de sus respectivos vacíos…
     
     
                                        
    December 30

    Recuerda

    ' ........ Hay un punto en tu vida, en el que te das cuenta:
    quién importa, quién nunca importó, quién no importa más,
    y quién siempre importará.

    De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado,
     
    hay una razón por la que no estarán en tu futuro" ...
     
                   
       Todo fluye,todo cambia,nada dura eternamente,
    "Por eso no podemos
    descender dos veces al mismo río,
    pues cuando desciendo a un río por segunda vez,
    ni yo ni el rio somos los mismos". 
     
     
                                              

    ¡¡Hay ciertas Horas!!

    Hay ciertas horas en que no necesitamos de un amor.

    No necesitamos de la pasión desmedida.

    No queremos besos en la boca ni cuerpos a encontrarse en la suavidad de una cama.

    Hay ciertas horas en que solo queremos la mano en el hombro, el brazo apretado, o solo, el estar allí, quieto, al lado... Sin decir nada ...

    Hay ciertas horas, cuando sentimos que estamos por llorar, que deseamos una presencia amiga que nos oiga paciente, que juegue con uno, que nos haga sonreír.

    Alguien que ría de nuestros chistes sin gracia, que sienta que nuestras tristezas son Las mayores del mundo, que nos brinde elogios sin fin...

    Y que, a pesar de todas esas mentiras útiles, nos sea de una sinceridad incuestionable.

    Que nos haga callar la boca o nos evite un gesto impensado.

    Alguien que pueda decirnos: pienso que estás equivocado pero estoy a tu lado.

    O apenas alguien que nos diga:

    ¡¡¡ Estoy aqui, a tu lado !!!

                     

    December 26

    Una Historia Pasajera

    Algunos días sientes la necesidad de estar solo… en un Pub… tomando unas cervezas después de un día de trabajo, pensar, reírte solo, recordar lo bueno, lo malo que te sucedió en todo el día o en la semana, este fue un sábado, Salí con ganas de beber unas cerveza al son de una buena música, ver gente, ver a las parejas, a los solitarios como yo, los jugadores y a los compañeros riéndose de todo el mundo.  Mi lugar preferido siempre - Casino Karaoke “Solid Gold”  cerca de mi  casa, pasada las 11 de la noche fue donde me dirigí a la distracción o lugar de terapia recomendada por una amiga Sicóloga.  Busque la mejor posición lejos con vista solo a la entrada y muchas mesas ya con gente, fue cuando sucedió esta historia.

    Ella, desde que entro me  divisó sentado allí, yo apurando solemnemente mi vaso de cerveza, solitario dentro de mis pensamientos, fue una mirada penetrante la que me atrajo de ella y supongo que ella se sintió atraída, por un enigmático afán de miles  de preguntas ella se acerco; yo la miraba y ella se dirigía sin rodeo hacia la mesa yo simplemente la seguía con mi mirada hasta que se acerco me miro…  ¡me pedio fuego!. Yo la mire francamente a los ojos y la invite a que se sentara a mi lado mientras le encendía el cigarrillo… (La verdad no fumo, pero eso no fue problema para conseguirle unos cerillos lo mas pronto, es la habilidad de todo un caballero en apuros…  nada es imposible para decir un no en esos momentos)

    - Parecerá una frase hecha, un tópico más, pero es verdad que me da la sensación de conocerle desde hace mucho tiempo – dijo ella.
    - Y, sin embargo, es la primera vez que nos vemos – respondí...
    Y así, animadamente,  comencé a hablarle de temas suaves, de lo bien que la sentaba la luz roja del local reflejada en su rostro moreno. Ella reía con verdadero entusiasmo de princesa halagada…

    ”Así iniciamos un lindo dialogo”

    - Me siento feliz de verla reír.

    - Y yo me siento feliz de estar hablando con usted y escucharle. Habla usted muy bien. Hace mucho tiempo que no encontraba a alguien con una conversación tan amena. Bueno, en realidad nunca encontré una Dama que me amenizara con su conversación. Nunca hasta ahora.

    Después hubo un poco de silencio entre ambos. Ella miraba el humo de su cigarrillo y yo miraba a los ojos oscuros de ella. Fue ella quien rompió el momento…
    - ¿Cuánto años tiene?

    - Lamentablemente acabo de cumplir los 45.

    - Lo mío es peor. Tengo 50.

    El silencio volvió a sentirse entre ambos.

    - ¿Qué piensa usted de todo esto?

    - Si le dijese lo que pienso… habría que detener la vida.

    Ella se animó más…

    - ¿Puedo tutearte?

    - Claro. A esta  edad eso ya no tiene ninguna importancia.

    - A tu edad los hombres siguen siendo interesantes.

    En esos momentos sonó un tema de moda algo bailable imposible de no mover las manos a ritmo de  las caderas…

    - ¿Cómo te llamas?

    - Yo, Alfonso… ¿y tú?...

    - Yo simplemente Nina…

    Y dejó resbalar su nombre por el ambiente…

    - ¿Quieres bailar, Alfonso?

    - ¿Por qué no?

    Y comenzamos a bailar…

    “Lo que sucedió después fue algo rápido muchos bailes mucha risa mucha platica la verdad nos sentíamos complacido los dos uno con el otro, me converso de su vida y de lo sola que se sentía, era viuda ya muchos años, no les miento que sentí el famoso toque en mi corazón y el cosquillo en el estomago una sensación de bienestar al lado de esa mujer”

    - Es la primera vez que me enamoro realmente de una mujer.

    - Yo, sin embargo, es la última vez que me enamoro de un hombre.
    - ¿Quieres venir a mi casa esta noche?

    - Espera, Nina… es mejor que no. “No por falta de deseos”, sino que es mejor que lo nuestro no acabe en desengaño.

    Entonces fue cuando ella acercó sus labios a los míos y me beso intensamente en medio de la noche.

    - Nina –le dije separándome  de ella- Yo he llegado ya demasiado tarde…
    - Nunca es demasiado tarde…

    - Solo si nos enamoramos de una ilusión. Pero yo ya no busco enamorarme de ilusiones.

    Seguimos bailando en silencio… hasta que ella volvió a romper el momento…
    - Ya no hay caballeros como tú.

    - Es que los caballeros quizás seamos animales en peligro de extinción.
    Ella rió abiertamente el chiste y  volví a mirarla  profundamente a los ojos mientras la estrechaba contra mi pecho

    - Me recuerdas cuando yo era un niño

    - ¿Por qué?

    - Porque entonces, en la escuela, todos nos peleábamos por estar al lado de la chica rubia de los ojos azules… Sin embargo…

    - Sin embargo algo cambió en tu interior ¿no es cierto?

    - Sí. Con el paso del tiempo me di cuenta de que los ojos de los que yo me enamoraba realmente eran de los de color oscuro como los tuyos. Y que el pelo moreno tenía muchos más misterios…

    - Quizás sólo sea cuestión de gustos.

    - Cuestión de gustos y algo más, Nina. Para mí es cuestión de magia. No sé por qué las mujeres de hoy tienen tanto afán por teñirse de rubias. Siempre me imantó la magia de las mujeres con cabello moreno.

    Ya estaba terminándose la canción…

    - ¿De verdad no quieres venir esta noche a mi casa?

    - De verdad quisiera tener sólo 25 años de edad y ser la primera vez que me enamoro.
    - ¿Y por qué no intentas creértelo? Creer que de verdad tú tienes 30 años de edad y yo sólo soy un chiquillo de 20.

    - No. No es posible, Nina. Lo mejor es que esto acabe así… tú con todos tus años por delante… (Sin tratar de ofender a una hermosa dama que bien pareciera de 38)… y yo caminando lentamente por la avenida de tu recuerdo…
    - ¿Estás casado, verdad? Y hay una esposa que te espera en casa…

    - No, Nina. Hace muchos años que estoy solo.

    (“Tal vez esa soledad responda a una relación triste y muy dolorosa y me hace actuar correctamente valorando el verdadero sentido de una relación”)

    - Entonces no lo entiendo.

    - Podemos engañar al tiempo pero no podemos engañar a la vida…

    - Sólo te pido que me jures una cosa, Alfonso.

    - ¿Cuál?

    - Que cuando te enamores realmente de una Chica y no de una ilusión lo hagas con la misma limpieza que lo has hecho hoy. Con la misma limpieza y para siempre.

    - Te juro que así lo haré.

    El tiempo restando solo más palabras agradables más besos y un último baile

    Terminó la canción. Estuvimos bebiendo una última copa y  le regale una Rosa antes de salir a pasear lentamente por el camino de su recuerdo…

    Alfarero

                                   

    December 17

    Dejen Descansar a los muertos

    Dejen Descansar a los Muertos

    Lo tengo… ¡por fin me dieron la ubicación exacta del cementerio Inca!...     “me decía muy emocionado Ricardo”, con toda la ilusión de ir lo mas pronto posible a huaquear.

    Teníamos planeado ya desde varios días visitar aquella tumba inca, todo a raíz de una conversación de unos amigos de universidad, donde nos contaron de un lugar  prácticamente desconocido, un lugar donde solo algunos huaqueros en secreto iban en semana santa (días  que según la tradición es especial para ello, porque los dioses no molestan),

    Bien le dije…  cual es la dirección. ¡Al sur de la playa lobos, en Puerto Eten! -me decía Ricardo- ya lo habíamos intentado otras veces pero  nunca dimos con el lugar exacto; tenemos que ir temprano es caminando como hora y media al sur, a orilla de playa. Luego unos veinte minutos adentro de la playa.

    Bueno, es perfecto, ahora solo ponernos de acuerdo el día y la hora de salida.

    Elegimos un miércoles salir a las 9 de la mañana a puerto Eten, nos tomaría solo cuarenta minutos el llegar al cruce donde nos bajaríamos para caminar con destino a la Playa lobos, pensamos que esa era la hora indicada.

    Muy temprano ya en el día indicado, nos preparamos; unos costales, una pequeña palana  y una lanza de fierro delgado, eso era para poder ubicar los huacos o artículos dentro de la arena. Ya en el bus, solo pensábamos y a veces platicábamos con Ricardo, lo que podíamos encontrar en aquel lugar,… el  viaje se hizo rápido, sin ningún retraso.

     Listo  ¡acá nos bajamos!... le dije a chofer, ya en el cruce emprendimos la caminata hacia los tanques de Petróleo. Fueron como treinta minutos de caminata hasta que por fin llegamos a la primera parada donde teníamos que cruzar el control y solicitarles el permiso a los señores de seguridad; todos tenían que pasar aquel control si deseaba llegar a la playa Lobos.

    Ya en orilla de playa directo…  hacia el sur…  dijo Ricardo, así tenemos que caminar como hora y media. Tuvimos suerte el día estaba nublado, mucho viento, pero el paisaje era relajante y la verdad se nos hizo corto, conversando de la forma como iniciaríamos la búsqueda de las ornamentas y las posibles cosas que sacaríamos, pero bueno, el camino se hizo relativamente corto,  por ratos nos acompañaban las gaviotas, por otro solo éramos dos personas con muchas ilusiones de encontrar cosas que venderíamos al mejor postor.

    Por fin con exactitud. Una hora y media de camino, ahora hacia adentro de la playa unos 20 minutos, cuando mas nos acercábamos sentíamos la sensación descubrir las ornamentas allí enterradas, era todo un cementerio Inca, toda una zona llena de tumbas donde encontraríamos de seguro muchos huacos ornamentas y demás objetos.

    Ya casi veinte minutos de camino nos acercábamos a una zona donde ya habían rastros de haber sido huaqueada muchos huecos por algunos lados unos muy profundos otros encima y muchos restos de huacos, vasijas de barro totalmente rotas imposibles de armar  e identificar. Ricardo me dijo… empecemos acá, es una zona donde nadie ha buscado, así lo hicimos, primero con la lanza introduciéndola en la arena para poder tocar algo en lo profundo, así introduciendo de a pocos  por un rato como palpando la playa hasta sentir que chocas con algo en el interior.

    ¡Por fin acá hay algo! Le dije rápidamente, Ricardo se acercó y me dijo no introduzcas con fuerza,  podrías romper lo que hay enterrado, lo mas seguro seria un huaco. Iniciamos la excavación con mucho cuidado  con la palana que llevamos cavamos menos de metro y medio hasta que logramos tocar con algo frágil, lo lamentable era que con la emoción le dimos muy duro al objeto, que al desenterrarlo poco a poco y limpiarlo identificamos  un huaco ya roto por el golpe de la lanza, de todas maneras era algo increíble ver lo que habíamos encontrado, así seguimos en el mismo lugar encontrando mas cosas; un telar ya rasgado unos palitos que al ver eran de tejer, fácil deducción lógica… estábamos cavando la tumba de una mujer inca, al final lo que logramos juntar eran en total 4 objetos: un telar unos palitos de tejer unos hilos y una canasta pequeña todos en un buen estado, definitivamente era la tumba de una mujer inca tejedora, aparte de unos huacos, los objetos estaban en buen estado a pesar de estar en un lugar húmedo por estar en la playa.

    Luego continuamos en otro lugar introduciendo la lanza para buscar mas objetos, una tumba mas,  - me dije-   no paso mucho tiempo y logramos encontrar otra mas, esta era mas fácil estaba no tan profundo era un jarrón y enorme, tuvimos mas cuidado al desarenarlo, nos tomo como media hora pero logramos desenterrarlo intacto, era hermoso muy grande un enorme jarrón al parecer los que utilizaban los incas para transportar el agua, seria de unos  50 cm. bien pintado con los colores de la cultura moche, ya teníamos dos tumbas excavadas, y unos objetos, que en el mercado negro recibiríamos mucho dinero,  sin darnos cuenta ya eran casi las 6 de la tarde, nos miramos con Ricardo, definitivamente era la hora de partir con lo que teníamos, las cosas pequeñas que sacamos de la tumba de la mujer inca no había nada de problema simplemente lo guarde en  mi morral, y listo el gran problema era la gran jarrón que  encontramos, el tiempo apremia, y nos propusimos cargarlo y así emprendimos el regreso, siempre teniendo en cuenta el mismo camino que usamos, pero cargar con el enorme jarrón, nos retrasaba mucho y era  muy pesado, nos detuvimos un instante y decidimos que lo mejor era dejarlo enterrarlo por algún lado, sin perder tiempo fue lo que hicimos, lo enterramos por algún lado en la playa y emprendimos el regreso, ya el sol se estaba ocultando , nosotros en silencio solo caminábamos y solo pensábamos en lo que llevábamos, pero el ruido de las olas y el viento a veces nos hacia imaginar cosas, - mi amigo, Ricardo,  en un momento me decía

     Siento que nos siguen…  era una sensación extraña –me dijo muy tembloroso

    Siento que nos siguen desde que salimos de las tumbas

     -mejor no mirar atrás y sigue caminando-

    Ya de noche llegamos a los tanques de petróleo, luego al cruce, faltaba  solo llegar a la carretera y tomar el bus hasta  la ciudad.

    Ya en casa, deje el morral con las cosas y a cambiarme de ropa y darme un baño relajante, en mi habitación solo pensaba en cuanto dinero me darían por los objetos encontrados, y en ponerme en contacto con la persona que me compraría o me ofrecería por los objetos incaicos. El cansancio hizo que me acueste temprano. Lo que paso esa noche, era algo aterrador, no pude dormir, sentía que me miraban, al final el cansancio pudo mas,  me quede dormido y también empezaron las pesadillas, era una mujer que me estaba ahorcando y yo luchaba con ella pero no me podía mover, era tan real que sentía sus dedos en mi cuello y  me faltaba el aire y trataba de gritar y no podía, de encender la luz y no podía, mientras que esta mujer seguía ahorcándome con mayor fuerza…. Pude lograr ver el rostro y era una mujer de rasgos incaicos y me repetía hablaba en un idioma que no entendía, hasta que por fin pude encender la luz de mi lámpara y me sentía sofocado muy sudoroso y sintiendo la extraña sensación que alguien se encontraba en la habitación, esa noche no pude dormir bien, al final la noche la pase con la luz encendida solo así no tuve mas pesadilla.

    A la mañana siguiente fui a buscar a mi amigo Ricardo, pero gran sorpresa, el se adelanto a decirme que paso una noche terrorífica, el su esposa y su hija, todos no pudieron dormir nada, el personalmente me conto que sentía que una mujer la estaba ahorcando y no podía quitársela de encima, su hija lloro toda la noche y su esposa se sentía que alguien la miraba a lo lejos en la habitación.

     “¿Coincidencia? Definitivamente no era así,”

    “había algo que no estaba bien y que un espíritu intranquilo nos judía la existencia”. Ese mismo día fui por respuestas y lo mejor para darlas era los amigos naturistas o algunos curiosos del tema,

    - Don cesar, el más experimentado de todos fue el que me aclaro la pesadilla de esa noche.

     “Lo que pasa, es que en tu casa hay un espíritu intranquilo que busca algo o hay algo en tu casa que no te pertenece le pertenece a un espíritu que esta reclamando lo suyo”,

     Bueno, la verdad de espíritus difícil creer que no te dejen dormir, pero lo sucedido esa noche mi incredulidad se hizo a un lado y me hizo conocer que con los espíritus no se juega. Sin pensarlo le conté las peripecias que habíamos hecho el día anterior la gran aventurar de huaquear en un cementerio Inca y de los objetos sustraídos en el lugar, Don Cesar, con una mirada profunda y de gran asombro me dijo

     – dime exactamente que fue lo  que hicieron…

    - bueno ligeramente le explique como habíamos sustraídos los objetos y los que tenia en mi poder y en donde estaban –

    Don Cesar, sonriendo me dijo,

    Mire joven, para huaquear se necesita ciertos rituales, no es cosa de ponerse a cavar en el lugar indicado y sacar objetos, me menciono una serie de pasos que un huaquero necesita hacer antes de empezar a buscar donde escarbar.

    Lo primero pedir permiso a los espíritus por sacrílego que uno va a cometer, luego fumar cigarros negros mientras se hacen unas oraciones a los muertos, después de encontrar los objetos sacar solo lo deseado, no todo, luego mas oraciones y colocar los objetos como los encontraron colocar la tumba como estaba, mas cigarros negros y dejar cigarros negros en la tumba como una ofrenda  por lo sustraído y  beber también un aguardiente mientras se hace toda la operación, después a modo de despedirse agradecer a los espíritus, tapar todo y dejar como lo han encontrado, es todo un ritual el huaquear.

    Le pregunte sobre los objetos sustraídos y de ¿cómo podría alejar a espíritu que se aparece en mi casa y no me deja tranquilo?

    Solo tienes que hacer una cosa, me respondió... 

    Tienes que tirar todo los objetos sustraídos lo más lejos de tu casa, pide perdón y solo los tiras, no dejes nada en tu casa, de preferencia cerca en un rio o desmonte… lejos de tu casa. Esa tarde solo agarre los objetos, esta vez no pensaba en lo que perdería, no pensaba en lo que dejaría de ganar, solo pensaba en alejar al espíritu de mi casa y que me deje tranquilo de una vez.

    Muy lejos de mi casa hice lo indicado por Don Cesar, tire todo los objetos, pidiendo perdón por irrumpir en la tumba y tomar sus pertenencias sin permiso, les confieso que sentí un gran alivio al tirar toda las cosas, un gran alivio interno y lo mejor el volver a dormir tranquilo, sin ningún “espíritu” visitante nocturno tratando de reclamar lo que es suyo.

    November 09

    Un romance a medias

                                                    Un romance a medias

     

    Ago /15/ 2008

     

    Salí de la ducha, me até la toalla a la cintura como si fuese una falda anticuada, y caminé descalzo los seis pasos que me separaban del clóset. Apoyándome en los talones para salvar a mis pies del gélido frío de las mayólicas, me puse a revisar el cajón de ropa interior para elegir mi íntima indumentaria nocturna. Eran las 10 de la noche de un sábado muy reciente. En la radio Robbie Williams se desgañitaba ladrando Rock DJ, y yo movía las caderas quedamente para evitar que la toalla se me cayese. No sé por qué, pero no soporto estar mucho tiempo desnudo delante de mí. Me incomoda verme calato.

    Mi plan era asistir al cumpleaños de un amigo muy querido. Cumplía 41 años, uno menos que yo. Lamentablemente (para mí), su reunión no prometía mucho. Es más, a esa hora ya era fácil adivinar el soporífero escenario que me esperaba: muchas parejas sentadas en una sala, poca gente soltera por conocer, música noventera, más vodka que cerveza, más cerveza que whisky, y una escasa provisión de piqueos, bocaditos y snacks. O sea, lo de siempre. En el mejor de los casos, habría una torta, aunque eso –a los 40 años– digamos que ya no se estila. Se ve muy ñoño, muy ganso, muy calzonudo que tu vieja salga de la cocina con un chifón bañado con crema, adornado por una solitaria vela simbólica, de esas que nunca se apagan. (Es curioso, porque si es tu novia la que prepara el pastel y arma la fiesta, todos aplaudan y cantan happy birthday con cinematográfico entusiasmo, pero si la organizadora es tu mamá, todo parece un chiste involuntario).

    El tema es que ahí, parado semidesnudo delante del closet, miraba la ropa interior con lógico desgano, como quien analiza una mercancía de segunda mano, tratando de encontrar el brillo de algún objeto valioso. Me martillaba la intuición de que esa noche no me acostaría con nadie; de que sería una nueva velada sin sexo; y de que amanecería en mi cama, sin más compañía que mi vieja almohada rellena de plumas. Quizá fue por eso que automáticamente elegí un calzoncillo pobretón, raído, de elástico fláccido, marca Boston, estilo bikini, azul, ya desteñido por la lejía. Con seguridad, el calzoncillo menos varonil del mundo.

    Bah –pensé, con forzada resignación– si no voy a desnudarme delante de nadie, para qué malgastar mi reducido lote de bóxers sensuales. Mejor me pongo este adefesio y listo.

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    Con la misma lógica y apatía, seleccioné un viejísimo par de medias, de esos que lamentas en el alma haberte puesto cuando en el area de Migraciones de un aeropuerto un agente bravucón te obliga a que te quites los zapatos, y tú te resistes, necio, prefiriendo que los turistas a tu alrededor te confundan con un peligroso burrier antes de que sepan que eres un pezuñento con medias rotas.

    Pero no era el caso: yo no me iba al Aeropuerto, sino a una estúpida reunión, donde nadie se fijaría en cuán moderna o no era mi lencería. Opté, entonces, por un vestuario fantoche: por fuera muy arregladito y perfumado, pero por dentro mi ropa toda era una calamidad.

    Llegué a la casa de este amigo cuarentón, y media hora después ya quería irme: había dado cuenta de los bocaditos y de las cervezas y me había fatigado iniciando y acabando conversaciones con unas chicas un poco angustiadas y mojigatas que tuvieron la mala suerte de sentarse a mi lado.

    Ya me disponía a largarme sin anunciarlo cuando decidí ir al baño para aliviar las urgencias prostáticas que las varias cervezas tomadas desencadenaron. Además, el baño estaba cerca de la puerta de salida, así que podía entrar, salir y fugarme sin que nadie se percatase.

    Había alguien adentro que se demoraba más de la cuenta. Pegué el oído para tratar de identificar qué cosa estaba haciendo el usuario. No se oía nada en particular. Dejé pasar unos minutos y luego toqué la puerta sin amabilidad. Pum, pum. La puerta se abrió y, para mi sorpresa, detrás de ella apareció una chica que era –lo juro– la clon de Pocahontas. Morenita, pelo largo, ojazos, cintura fina, botas sin taco.
    Mi cara de meón enojado se deshizo apenas sus ojos me enfocaron. Desde luego que ni siquiera entré al baño, sino que empecé a conversarle ahí mismo, mientras la música de fondo (Sin Documentos, de Los Rodríguez) se confundía con el ruido del chorro de agua por el jalón de la cadena producido.

    Conversamos muchísimo. Se llamaba D. Acababa de cumplir 24 años y hacía uno que vivía con una amiga en un departamento de San Borja. Era casi bachiller en Psicología. Le dije que nunca la había visto en la casa de mi amigo, y con una demoledora carita de culpa me confesó que había caído de paracaidista, pero que se estaba aburriendo un poco.
    A esas alturas las ganas de mear se habían diluido, o mejor aún, habían sido completamente neutralizadas por bombazos de adrenalina que salían de mi pecho como fuegos artificiales. Los caprichos de mi corazón le habían ganado el duelo orgánico a las necesidades de mi uretra.

    –Yo también estoy medio sota, ¿por qué no nos robamos unas cervezas y nos vamos por ahí?

    –Qué significa exactamente “por ahí”, preguntó D, con astuta malicia.
    –No sé, por ahí. Ya vemos, planteé con soltura.

    [[Por dentro, mis verdaderos pensamientos se agazapaban: quería ir a su depa de San Borja, besarla hasta que me doliera la boca y pasar todo el invierno en su colchón]].

    –Ya, pues, ¿estás con carro?

    –Sí, pero mejor vamos en taxi. He tomado un poco y preferiría evitar cualquier roche.

    –Ya, claro, mejor. Qué bueno que pienses así.

    Por supuesto le dije lo de irnos en taxi por purita estrategia. No porque creyera verdaderamente que podría cometer una irresponsabilidad manejando ebrio (que, sin duda, es una tetuda irresponsabilidad), sino porque en un taxi tenía más campo de acción para insinuarme, abrazarla y ver si ella accedía al prometedor juego licencioso que ya nuestras miradas y sonrisas venían anunciando.

    Subimos al asiento trasero del taxi, destapé dos de las cervezas birladas a mi amigo y –chin, chin– chocamos las botellitas, haciendo ese brindis idiota (pero muy efectivo) que dice que si no miras a los ojos a la otra persona pasarás siete años de mal sexo.

    Sentí que todo fluía, como debe ser, como mandan los cánones de la seducción: con impagable naturalidad.

    –Sabías que te pareces a…

    –Ay, no me digas… ¿a Pocahontas?, me interrumpió ella, con voz de flojera

    –Sí, ¿por?…

    –Qué poco ocurrente, todos los chicos dicen lo mismo…

    Sus palabras fueron un doloroso puñal desollando el centro de mi ego. Hubiera preferido que me mente la madre tres veces antes de decirme “poco ocurrente”. Para un supuesto escritor como yo –que tiene un cierto aprecio por las infrecuentes ocurrencias que desperdiga– esa frase, más que un insulto, era todo un epitafio. “Aquí yace el poco ocurrente de…………”. Dios. Si hasta podía ver la inscripción en la lápida.

    Un brutal frenazo del taxista me distrajo de mi mortuoria visión.

    –¡¡Mierda!!, gritamos los dos, tras el samacón

    La cerveza salpicó por todos lados y nos mojamos (bueno, hacía un buen rato que yo ya estaba un tanto húmedo, y –ejem– no precisamente de cerveza)

    Fue un momento chistoso. Una escena típica de película barata. Y lo que cualquier respetable guión chabacano hubiera incluido a continuación era –como es lógico– un agarre, un beso brutal y despiadado. Pero, claro, la vida no siempre es una película romántica, ni un taxi cochambroso el mejor set para filmarla. Fue por eso que cuando me acerqué a la boca de Pocahontas, ella alejó su cara, tomó mi mentón con la mano y, sonriendo, enderezó mi cara como diciendo “no te confundas, compadrito”.

    Qué microsegundo para horrible. Intentar dar un beso y fallar es humillante. Después de eso, todas las revoluciones adrenalínicas desaparecieron y los músculos del pecho se afofaron. Estaba triste. Para colmo, me volvieron las ganas de mear. Tratando de distraerme, le pedí al taxista que suba el volumen. Por el espejo retrovisor noté que él –zambo, bigotón, de unos 42 años– me miraba como compadeciéndome.

    Sorpresivamente, D propuso que vayamos a su departamento. Cuando la oí me alegré, pero por dentro pensaba: para qué más torturas, para qué me lleva a su guarida si no quiere darme ni un beso, qué es lo que quiere, ¿hacerme sufrir?

    Yo quería que llegáramos rápido a su casa, no tanto para intentar una segunda oportunidad de seducirla, sino más bien para descargar mi vejiga. Por eso, ni bien crucé la puerta de entrada le pedí el baño. Con la próstata aliviada, procedí a lavarme la cara para, no sé, renovar el ánimo caído. Estaba bien, lo aceptaba, si ella no quería darme un beso tampoco iba a desaparecer como un enfermo maniático que solo piensa en sexo. Salí del baño dispuesto a conversar, a hablar, a escucharla, a hacer eso que tanto reclaman las mujeres. Si no podía ser a mi manera, Pocahontas, que sea a la tuya, pensé.

    Pero quién carajo entiende a las mujeres. Ni bien salí del baño, D me atacó por la espalda, pellizcándome el poto. Giré de inmediato y ella se abalanzó sobre mí para besarme. Sin reacción posible, solo me dejé llevar. Lentamente fuimos avanzando (o retrocediendo, es difícil precisarlo) hasta que caímos en un sofá. Ella estaba hecho una fiera: me arañaba la espalda, me mordía, paseaba su lengua por toda mi cara como si en vez de un chico fuera una paleta de caramelo. Era psicóloga, pero se comportaba como loca. Ni siquiera me daba aire ni oportunidad para decirle una de esas frases cortas ideales para esos combates cuerpo a cuerpo: “me encantas”, “me gustas un huevo”, “me excitas”, o cualquier huachafería parecida.

    La cosa se puso algo violenta. La que pudo ser una tierna escena sentimental se convirtió en un grosero round de lucha libre. Nos caímos al suelo, nos revolcamos, cambiamos de posición. Luego comenzamos a desvestirnos. Ella se sacó la blusa, yo la camisa. Ella me arrancó la correa, yo le retiré el sostén (desabrochándolo al primer intento, eso es clave, sino quedas como mongo). Pero no fue sino hasta el momento en que ella desabrochó mi pantalón que tomé conciencia de lo que iba a suceder: vería mi calzoncillo de mendigo y se espantaría.

    Traté de demorar ese trámite vergonzoso sacándome los zapatos, pero solo conseguí el efecto contrario, pues los dedos gordos de mis pies asomaron a través de los agujeros de mis medias marchitas. Por acto–reflejo, doblé los dedos, contrayéndolos, para que ella no se diera cuenta de la desgraciada condición de mi vestuario íntimo

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    Le insistí tercamente que apagara las luces, pues solo en la oscuridad podría moverme como un pez en el agua. Ella felizmente accedió y de un salto fue, pulsó el interruptor y volvió. El resto fue pura magia silvestre. Del suelo al sofá, del sofá a la cama, con una breve escala técnica en la cocina. Una gran velada de sexo. Nunca una psicóloga me ofreció mejor terapia.

    A la mañana siguiente, yo roncaba como un zángano. Las cortinas estaban cerradas, lo cual nos proveía de una dotación de oscuridad muy conveniente. Mi calzoncillo viejo y mis medias rotas andarían por ahí, confundidos con las sombras de los objetos de la habitación.

    Recuerdo estar bostezando cuando D me aplicó un raudo codazo y, al grito de “rápido, cámbiate, tienes que irte”, pasó a informarme que su ‘roomate’ acababa de llegar, lo cual hacía peligrar mi permanencia en tan acogedor lugar. Me molestó que me botara como un perro solo para no poner en riesgo su imagen puritana delante de su amiguita, pero no hice mayor reclamo.

    Me bajé de la cama y tanteando a ciegas traté de identificar velozmente las prendas chorreadas que me faltaban. Esgrimiendo una sonrisita que solo yo entendía, me coloqué el calzoncillo feo que ella nunca vio, me calcé el pantalón, me puse las medias en tiempo record, hundí los pies en los zapatos al tiempo que abrochaba mi camisa y listo. En menos de cinco minutos ya había escapado de la casa de Pocahontas.

    Esta habría sido una noche magnífica si no hubiera sido por lo que ocurrió a continuación. Llegué a mi casa para dormir el sueño que D interrumpió al aplicarme un codazo en las costillas. Me desvestí de nuevo y al momento de quitarme los zapatos vi con absoluto espanto que mis medias no tenían sus legendarios huecos a la altura de los dedos gordos. De hecho, ni siquiera eran mis medias. Eran las medias de D, las que traía debajo de esas botas sin taco. Con el apuro y con la escasísima luz que filtraban las cortinas, había confundido las mías con las suyas.

    Sentí un hincón de vergüenza profunda en el estómago. El hincón se acentuó mucho más al recordar el estado horrendo de mis calcetines: perforados, con manchas de talco pegoteadas por el sudor, y con la parte del talón debilitada por el uso frecuente. Imaginé con dolor el instante en que D encontraba en el suelo de su cuarto ese par de escarpines infectos, ese par de culebras de hilo, las inspeccionaba con asco, las acercaba a su nariz y emitía un aullido de repugnancia.

    De todos los bochornos con mujeres que la vida me ha deparado en estos 40 años –y que no han sido pocos– ninguno podría superar este. Ninguno.

     

    October 03

    La Curiosidad de asistir a una Mesada 3

     

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    TERCERA PARTE

    Empezó a la media noche, con el silbido de una canción ancestral acompañado de una maraca, luego el silbido y con todos nosotros mirando hacia la mesa, yo me senté pegado a la puerta, así podía ver la luna como alumbraba la noche, pero el frio seguía siendo crudo tuve que pedir una manta que me ayudo a soportar el intenso frio de la noche, unas oraciones a los santos como pidiendo permiso para iniciar la sesión, mas silbidos y de vez en cuando seguía alumbrando algunas imágenes. Pasaron unos treinta minutos, cada uno de los presentes fue llamado a la mesa a recibir de las manos del maestro un vaso con licor hecho de San Pedro, un cactus originario del Perú y usado con propósitos mágicos religiosos desde la antigüedad por sus efectos alucinógenos y curativos. Luego de beberlo, cada uno de los presentes, pasábamos a nuestros respectivos lugares, continuaron mas cantos mas silbidos y sónicos de maracas, nosotros solo esperábamos a que el maestro” Ramón” nos llamara de acuerdo al orden que el espíritu de la mesa le indicara.

    - Al inicio de la mesada el maestro nos había entregado unos muñequitos de madera talladas con formas femeninas o masculinas, uno para cada sexo, y nos decía: ¡no las suelten durante todo el tiempo que dure la mesada, estas los protegerán de algún espíritu que ande por aquí! –

    El primero en ser llamado fue Juan Carlos, el comenzó a bailar al compas de la maraca, como le indicaba Ramón, en ese momento, Ramón se dirigió hacia Juan Carlos y empezó a soplar rociándole agua florida;  cantaba y sonando las maracas daba vueltas a su alrededor, dijo  algunas palabas que la verdad no llegue a entender. Después se sentó y mi amigo también, pasó como diez minutos hasta que llego mi turno.

    El mismo ritual; danzando bailando canto alrededor mío y me dijo que me sentara,  dijo que descansaría quince minutos y empezaría de nuevo el ritual.  

    En el descanso, nos servían en pequeños vasos un aguardiente, donde se pasaba el vaso para que todos tomen, decían que era para calentar el cuerpo,  por el frio.

    En la segunda sesión, utilizando una concha de mar de gran tamaño, como plato, el maestro nos hizo inhalar san Pedro mesclado con tabaco negro, cada inhalada por las fosas nasales era como una aguja que se introducía desde tu nariz a tu cerebro, así fue en las dos fosas nasales, luego nos dijo que descansemos.

    Lo que sucedió después era realmente impresionante, conforme pasaban los minutos  perdía la visión, no podía ver absolutamente nada, todo oscuro, abría y cerraba los ojos y seguía todo negro, luego vi tres personas, la primera con polo rojo, la segunda con polo amarillo y la ultima con polo verde, luego se perdieron, también aparecieron dos personas mas y una mujer, mientras el maestro seguía cantando y tocando las maracas, luego todo silencio.

    No se cuanto tiempo estuvimos así, hasta que recupere la visión poco a poco, a J. Carlos y los demás  miembros que participábamos de la mesada supongo que también les paso lo mismo.  Ramón nos dijo que saliéramos unos minutos, mientras el meditaba unos  minutos a solas, nosotros salimos para recuperarnos de lo sucedido.

    Le pregunte que había visto y J. Carlos me conto que varias personas, a una mujer y después todo negro. El maestro “Ramón “se quedo con los cinco chamanes mas, la verdad no se que cosa hicieron pero luego de quince minutos nos volvieron a llamar.

    Al primero que llamo de nuevo fue a J. Carlos, El maestro  “Ramón”, le dijo: mis ojos vieron a una mujer de unos 25 años de cabellos largos y vestidos con un Jean, continuo describiendo a la mujer mientras que mi amigo no podía creer lo que escuchaba, -¿la conoces? Le pregunto. “Si, es una amiga que no veo tiempo”, respondió J. Carlos. “Pues ella es la que te ha hecho un amarre y te ha fumado para que nadie se te acerque  y enfermes. Es fácil de curar no te preocupes, pues solo te lo han hecho una vez y la muchacha nunca mas volvió donde la curandera para continuar”, afirmo el maestro.

    Después el maestro, “Ramón”, agrego; ahora danzaras como te indique: ve hacia adelante, da siete vueltas hacia la derecha, cinco a la izquierda y así le indicaba como bailar a ritmo de la maracas que “Ramón “tocaba y cantaba, luego el maestro se levanto  y con dos espadas paso por el contorno del cuerpo de mi amigo, como quien cortaba algo, “Ahora siéntate”, le dijo. “Tres sesiones mas, a las tres de la madrugada serán suficientes. Eso me dice la mesa”. Finalizo

    Luego me llamo,  y me puse al frente de el, me dijo esos tres hombres que viste pasaran en la madrugada, los dos hombres mas son amigos tuyos que te tiene mucha envidia y la mujer… bueno la mujer debo confesarles que apareció en mi vida. Después de identificar y describirme a las personas, yo, al igual que a mi amigo, me indico los pasos y la danza a realizar, me dijo que solo una sesión más seria suficiente. Así durante  la madrugada, se repitió los canticos los bailes y los cinco chamanes que acompañaban al maestro cantaban y acompañaban a la ceremonia

    Finalmente, a las seis de la mañana la sesión terminaba con  el rezo del maestro chaman, una inhalada de siete perfumes por cada uno de los participantes, para  purificarse, y la devolución de las maderas talladas entregadas al inicio

     Este momento por la puerta, increíblemente aparecieron tres hombres, uno con polo rojo el segundo con polo amarillo y el ultimo con polo verde, saludaron con un ademan a los presentes y siguieron su camino, tal como los había visto, ellos aparecieron.  Indagando me dijeron que eran de seguro agricultores, que ya por la hora pasan a sus labores agrícolas, lo increíble fue que solo yo los pude ver en la sesión y el maestro me indico la hora en que pasarían.

    Ya con la luz del día el maestro había empezado a levantar su mesa, los acompañantes conversaban entre ellos,  J. Carlos y yo estábamos por un lado conversando sobre lo sucedido.

    Se acerco Ramón, y muy cordialmente nos invito a otra mesada que tendrían en otro lugar ese mismo día, -  “ahora entendía la presencia de los cinco chamanes que llegaron esa noche.” “Seria una caminata de un par de horas mas”, nos dijo, -  la verdad, lo que mas deseaba era estar ya descansando en una buena cama y agradeciéndole por la invitación  le dije que deseaba regresar cuando antes al pueblo, J. Carlos también me acompaño en la decisión y así emprendimos el retorno, nos dijo… - solo sigan la trocha y no se desvíen para nada.

    FIN

    October 02

    La Curiosidad de Asistir a una Mesada 2

     

     

    SEGUNDA PARTE

    Ya con Ramón, proseguimos el camino, todos mudos sin hablar de nada, así estuvimos por unos veinte minutos, hasta que ramón me dijo, bueno… ¿como te fue?

                ... Bueno, sin mencionar que casi me da un infarto, creo que todo bien…

    ¿Cuánto te dieron?... ni idea no lo conté allí, solo lo guarde, ahora lo cuento le dije, bingo unos 300 soles, estaba bueno le dije, ¿Cómo, solo 300 soles? Le hubieras pedido 1000 soles como mínimo, no sabes cuanto dinero se mueve en ese negocio y es ilegal todo, ¡hubieras pedido mas! me increpaba,… bueno esta bien… al menos esos hombres están al margen de la ley y son peligrosos le dije, sin mencionar más el tema proseguimos nuestro camino.

    Se hacia interminable la trocha, con ruidos de taladores a la distancia, y a veces con el pisar de los charcos y saltos de troncos caídos y a veces solo un silencio eterno.

    Llegamos, a la casa pequeña, Ramón me dijo; acá venden galletas, el que desee comprar - es la oportunidad - es la ultima casa que encontremos hasta nuestro destino, lo primero que salió a nuestro encuentro fueron dos perros ladrando sin parar hasta que salió la dueña, y muy amablemente saludo al maestro ramón como ella lo llamo, descansamos un poco, nos aseamos,  ya para ese punto de la caminata mis zapatos estaban destrozados, y mi ropa toda embarrada de las muchas caídas que tuve a lo largo del camino pero bueno estaba  ya tan cerca que las lamentaciones no eran oportunas. Solo quince minutos de descanso y proseguimos la caminata, falta poco decía ramón.

                Fueron cuarenta y cinco minutos mas de subida y subida rodeado de puros arboles, maleza, riachuelos, caídas y mucho humedad hasta que al fin ya en la cima de cerro rodeado de muchos maleza y arboles apareció de la nada una casita de material de adobe y techo de calaminas, serian dos habitaciones, una pareja de esposos salió a nuestro encuentro, nos saludaron muy amablemente el maestro, Ramón, nos presento a Emiliano el dueño de la casita y a su esposa maría; muy pobre, solo una mesa, una banca, una pequeña cocina a leña y   petates para dormir, nos invitaron asearnos y luego un desayuno,  que después de la gran caminata hacia falta algo de alimento

                El desayuno fue algo inolvidable, en un tazón nos sirvieron una especie de puré o avena hecho a base de harina plátano con agua, sin dulce, insípido y  yucas sancochadas, las galletas  que compramos acompaño a nuestra alimentación en la mañana, nada  especial, pero alimento mucho y dejo tranquilo el estomago.

    ¡… Será mejor que descansen…!  Dijo Ramón, ya les avisaremos cuando sea la hora del almuerzo… - así fue… - a un lado de la habitación y en un petate me acosté, el cansancio fue tanto que me quede profundamente dormido.

    El tiempo paso rápido, apenas sentí el llamada de Juan Carlos, no pude dormir más, era para avisarme que ya el almuerzo estaba listo, eran las catorce horas, con dolores en todo el cuerpo me uní al grupo para almorzar, esta vez, si se veía apetecible el almuerzo; estofado de gallina, arroz, papa, y un refresco,

    - ¿algo de frio se siente?, pregunto Juan Carlos, iniciando la conversación en la mesa, si paisa respondió Emiliano, por la noche seguro será mas frio abra que abrigarse, mnnn… mientras escuchaba pensaba en la forma como pasaría la noche, no tenia ni chompa,  ni abrigo para poder cubrirme. Terminemos y descansemos otro poco, la noche será larga nos recomendó Ramón. Intercambiamos unas palabras más y pensé en dar un paseo por la zona.

    Al alejarme un  poco descubría que era todo hermoso, los paisajes de la serranía  por un lado, combinado con la ceja de selva  por el otro, hacía el contraste  y una belleza emocional, algo que solo se puede apreciar desde la  altura en donde se ubicaba la casita muy bien camuflada y rodeada de  arboles por un lado y hermosa vista por el otro. Como una serpiente un rio cruzando la orilla del cerro, preguntando a Emiliano me decía que era la frontera con el Ecuador, solo nos separa aquel rio, y el puente fronterizo esta para el oeste, indicándome el lugar que a simple vista parecía cerca, pero son horas de camino me conversaba, me lamentaba de no haber traído mi cámara pero Juan Carlos me advirtió que las cámaras en esta ocasión no eran permitidas, salvo permiso especial, pero me converso que llegarían mas maestros a la mesada, era algo que desconocía, ¿mas gente? ni idea quienes serian ni de donde provenían.

    Decidí descansar un poco mas, ya se oscurecía y el frio arreciaba mas y mas, le dije a Juan Carlos que si me podría conseguir algo con que abrigarme la verdad, ya me imaginaba como pasaría la noche, me presto el un abrigo que era momentáneo, pero sirvió para el momento y así esperamos hasta que fuera hora de la cena.

     A la luz de la luna, con solo el reflejo de la hermosa luna sobre nosotros era la única luz que nos guiaba por el lugar, una velas dentro de la casa y la conversación entre Emiliano y Ramón era lo único interesante en esas horas, mi socio Juan Carlos me decía que esto era así, que estaban esperando a las demás personas y que llegarían en las próxima horas, le preguntaba - ¿quienes eran esas personas? – chamanes, curanderos que participaran de la mesada  contesto.

    Eran las veintidós horas, el maestro se esta preparando dijo J. Carlos. En la mesa, Ramón coloca objetos santos y sacrílegos. Emiliano nos explico el porque de la presencia de algunos objetos en ella: una imagen de la virgen maría, para que nos cuide de todo mal durante la ceremonia; la cruz de Cristo, para que recordemos que el dio su vida para salvarnos de todo pecado y nos redima; conchas marinas; piedras; huacos; espadas; palos de madera con figuras masculinas y femeninas; agua florida; perfumes de todas las marcas y aromas para que los espíritus se sientan agradecidos y nos digan lo que deseamos saber.

    Mientras el maestro, “ramón”, se preparaba llegaron a la casita cinco personajes  todos vestidos con poncho  y sombrero de paja grande que les cubría todo su rostro, tres mujeres y dos hombres, las mujeres eran gordas con polleras enormes cara redonda pelo trenzado y largo, no se dejaban ver la cara, cubiertas totalmente con el poncho grueso y largo, todos  vestidos con color oscuro, de igual forma los hombres, ponchos largos  y sombreros enormes que cubrían su rostro, saludaron muy efusivamente a Ramón, hicieron un circulo y conversaban en voz baja no se podía escuchar nada del tema de su conversación, Juan Carlos y yo a un lado, sin decir ni una palabra, -  solo le pedía que me consiguiera algo con que cubrirme, el frio ya era insoportable – . Ramón se aparto de las demás personas, se ubico en un lado de la habitación y empezó a preparar la mesa, al fina los objetos los colocaba en el suelo sobre una manta de colores con diseño incaicos, uno a uno cada objeto en su lugar bien posesionado y ayudándose con una linterna de mano de vez en vez alumbraba alguna imagen, pidió que lo dejaran solo en la habitación hasta llegada la hora.

    October 01

    La Curiosidad de Asistir a una Mesada

     

    Quien no siente la curiosidad de asistir a una mesada, o  un baño de florecimiento, quien no recuerda al ex Presidente del Perú “Fujimori” visitando muchas veces a los chamanes o curanderos en   Huancabamba, ciudad al nororiente del Perú, y darse muchas veces un baño de florecimiento en las ya famosa Laguna de las Huaringas.  Creo que todos los que viven en esta parte del mundo asistió a una de ella o ha visto o escuchado lo que es  una mesada. Para los que no conocen, es una reunión con un chaman, adivinos, pitonisas o varios curanderos en algunos casos,  que se inicia a le media noche y termina en promedio cinco  o  seis de la mañana.

    PRIMERA PARTE

    Esta historia me ocurrió  hace unos años, en uno de mis viajes de negocios, donde llegue a la ciudad de San Ignacio, muy cerca a la frontera de Ecuador, San Ignacio es una pueblo  ubicado en la parte norte oriental del Perú, al norte de la ciudad de Jaén, es un pueblo netamente agricultor su principal cultivo es el café, cacao y frutas en especial plátano, Piña.

    Fue la compra de café lo que me llevo hasta San Ignacio, el hacer negocio es muy interesante y mas,  si se va por primera vez a una ciudad que, por la lejanía es un pueblo donde las rondas campesinas ponen orden y autoridad.  Mi amigo Juan Carlos  quien en una conversación, ya después de cerrar los negocios, me comentaba que el asistiría a una mesada, la realizaba su amigo un curandero de la zona llamada Ramón, - es muy acertado y de mucha confianza me indico- , indagándole mas acerca de lo que es la mesada y en que consistía me iba picando la curiosidad por interesarme mas y mas. Tengo que confesar que no le fui muy difícil insistir en su invitación, yo tenía ya las ganas de asistir, más por curiosidad a una de esas reuniones madrugadoras. Me contaba que  sólo los días martes o viernes se lleva a cabo, pues desde la antigüedad son días sagrados para la religiosidad andina, fue así donde me informo el día y la hora de salida y es donde inicia mi historia.

    La salida fue un viernes, cinco de la mañana, me advirtió que era un largo camino primero en camioneta y luego caminando unas horas, ya en el lugar indicado Juan Carlos me presento al maestro, quien se encargaría del ritual o mesada, después de pactar sus honorarios,  en el tira y afloja llegamos a un acuerdo económico sobre el “trabajo” que me haría, contratamos el auto que nos llevaría a pueblo siguiente llamado San José de Lourdes, queda a una hora en auto del pueblo de San Ignacio, la verdad pensé que era una viaje cómodo  y la caminata fácil, pero no lleve la ropa adecuada, solo una camisa un pulóver, pantalón Jean y unos zapatos -… nada mas…- , con razón la pregunta de Ramón al decirme - ¿así vas vestido? - yo bien costeño, le dije si… es suficiente. Lo mismo me pregunto Juan Carlos al iniciar la aventura, ¿no llevas nada más?

    ¡No… creo,  así esta bien! Solo me mira… me dijo que no es fácil el camino… bueno estoy bien le dije,

    Ya en plena marcha en camioneta, el frio  empezaba a sentirse poco a poco a pesar de haber un sol hermoso sentía la altura poco a poco, el pulóver fue útil y  me ayudo fácil al primer obstáculo.

    Después de un hora de camino, con golpes,  subidas y bajadas y pasar por muchos abismos, ¡amen del frio!... llegamos al pueblo San José de Lourdes, Ramón me dijo que comprara cigarros, agua florida, unas velas y algo de galletas para comer, es la única tienda que veremos en muchas horas me advirtió, así lo hice, compre las cosas y emprendimos la caminata

                Conforme avanzábamos nos internábamos mas y mas en una espesura de bosque, enormes arboles nos rodeaban el pequeño camino que nos llevaría al lugar indicado, solo ruidos de algunas aves y a veces un silencio sepulcral, y otras solo se escuchaban las pisadas en charcos de agua donde los zapatos no soportaban tanta humedad, y de vez en vez unos resbalones que al suelo no paraba

                Llevaríamos un poco más de una hora y a lo lejos se escuchaban ruidos de sierra mecánica, definitivamente  eran taladores de arboles, taladores informales, cuando mas caminábamos más profundo era el ruido, fue cuando Ramón, que era el que encabezaba la caminata repentinamente paro la marcha y mirándome me dijo:

                ¿Deseas ganarte un dinerito?, yo la verdad sin pensarlo mucho le respondí que claro, ¿que tenia que hacer?, el mirándome solo me dijo… ¡…sigue el ruido de los taladores...! - están por aquel lado solo sigue el ruido, pero, ¿Qué dijo?... solo diles que eres de Inrena.

                - Inrena, (“Instituto Nacional de Recursos Naturales”), [Organismo publico descentralizado del Ministerio de Agricultura, un organismo gubernamental encargado de regular entre otras cosas a la tala indiscriminada de arboles -] . Así lo hice, seguí el ruido cada vez mas intenso de los taladores, al pasar varios arboles y ramas coposas me abrí paso entrando a un descampado ya con muchos arboles caídos, al  inicio vi solo dos personas  en plena faena, pero luego conté como seis personas, todos dejaron de talar al instante, solo una mirada fija y de una les pregunte señores…

    Señores buenos días, serian tan amables de darme su nombre…

    Los taladores se quedaban mudos, sin embargo del fondo quien parecía el líder me dijo, ¿Qué desea usted? ¿Quien es?... soy del departamento de inrena, saben que esto es ilegal y estoy supervisando esta zona, mejor no hagan problemas y me dan sus nombres y terminemos esto; un murmullo entre ellos se escucho, la verdad yo estaba bien sereno eso tenia que demostrarlo, mas de uno al verme agarraron machete en tono amenazante pero si flaqueaba en ese momento sabia que estaba perdido…- bueno señores por favor que tengo mucho camino por recorrer  -

                …mire jefe, lo podemos solucionar en este momento, dígame… le damos un sencillo y nos deja tranquilos… nosotros no somos los únicos, además siguiendo el sendero hay muchos mas con mas días talando.

                ¡Bueno cuanto es el sencillo y hablemos rápido para poder seguir mi camino señores…!

                Nuevamente charlaron entre ellos… todos aportaban al líder y contaban y recontaban y seguían hablando, - la verdad no pensé que ese negocio era tan rentable, - al final el líder se acerco a mi…

                “Acá esta jefe esta difícil el negocio pero es algo, espero que nos deje y siga subiendo… ¡mas pa arriba hay mas fuerte que nosotros!, -se refirió que hay mas taladores con mas tiempo y mas movimiento-”

    Bueno señores, haciendo un ademán con mi cuaderno que me había proporcionado,  borre algunos nombre que algunos me habían dado y aceptando el dinero sin contarlo… di media vuelta y me retire, Juan Carlos, me seguía como cuidándome la espalda. Así nos alejamos poco a poco.

                                San Ignacio

    August 08

    Empezar de Nuevo

    Empezar de nuevo

    “Cada bebe llega al mundo con la esperanza que Dios aun no esta aburrido de los hombres”,

    hermosa frase la verdad no recuerdo donde la leí,  pero se quedo grabada en mi memoria, Silvia, mi  amiga nacida en argentina pero  residente en USA ,  una gran madre que a sus 38 años tuvo una hermosa bebe de nombre Evelyn alexa, hasta acá no hay nada interesante , pero si , si se es mama después de 9 años y con 5 hijos en su haber es una razón de admiración  porque,  como ella me conto, es de nuevo volver a empezar , es verdad desde abajo, de cero, ¿de donde las fuerzas para iniciar todo de nuevo? Gran pregunta, muy sencillo,  las fuerzas, me contaba, las saco diariamente al ver a mi bebé con una sonrisa a la mañana, a darle de lactar, al abrazarla, al darle el cariño de madre. Al escucharla  al sentir el peso de los deberes del día yo me entrego en martirios, con  amor y simpatía

     Dios me bendijo de nuevo con mi hermosa hija. Gran verdad, los hijos son una bendición en cada hogar, el apoyo,  el amor de su familia   es que jamás se piensa en la fatiga, en las malas noches;  solo en la alegría de tener a la pequeña entre mis brazos. Admirable mujer,

    con cariño para Silvia

                               Silvi y bebe